domingo, 2 de agosto de 2015

Después de la entrevista a la embajada, que no fue para tanto como Teresa pensaba, de hecho, los trabajadores eran malísimos, y compartió sensaciones con otros compañeros, nos fuimos a tomar algo por Madrid, a esperar a la reunión de por la tarde, cuatro horas en las que nos daban toda la información para que el curso escolar en el extranjero sea lo más provechoso posible.

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