Abril. domingo por la noche. Llamada de teléfono, es la tía Rosa: Oye, he estado hablando con Miriam, y va a apuntar a Jaime para hacer el curso en Estados Unidos.
Son las últimas plazas, ya vamos apuradas.
¡Cómo no vamos a hacerlo! Ya veremos como nos las arreglamos con tanta crisis y tanto lío, pero es ahora o nunca. Esta bien, solicitamos la información. Nos dicen que tienen dos plazas, que las asignan los americanos y que hasta ahí llegan. Ufff, hay que hacerlo, una para Jaime y otra para Teresa, está claro.
Martes, tenemos tres días para enviar el dossier, y encima en semana de exámenes, menudo lío. Hasta las tantas de la noche rellenando todo lo que nos piden, eligiendo fotos que hay que adjuntar... Equivocando por el cansancio, fotocopiando, volviendo a empezar...
Vacunas, fotos, certificados (del colegio, del médico...)
Son las últimas plazas, ya vamos apuradas.
¡Cómo no vamos a hacerlo! Ya veremos como nos las arreglamos con tanta crisis y tanto lío, pero es ahora o nunca. Esta bien, solicitamos la información. Nos dicen que tienen dos plazas, que las asignan los americanos y que hasta ahí llegan. Ufff, hay que hacerlo, una para Jaime y otra para Teresa, está claro.
Martes, tenemos tres días para enviar el dossier, y encima en semana de exámenes, menudo lío. Hasta las tantas de la noche rellenando todo lo que nos piden, eligiendo fotos que hay que adjuntar... Equivocando por el cansancio, fotocopiando, volviendo a empezar...
Vacunas, fotos, certificados (del colegio, del médico...)

