miércoles, 26 de agosto de 2015

El eterno día del vuelo: Parte 2

¡Y llegamos! Estoy en EEUU, mi sueño se ha cumplido. Todo va tan deprisa que no tengo tiempo para asimilarlo. Primero control de aduanas, una fila de casi una hora... haciendo amigos hispanos. En el aeropuerto de Dallas hasta los trabajadores hablan en español... Una vez pasado aduanas y el control de pasaporte es hora de buscar mi maleta. ¡Salas y salas llenas de maletas que vienen y van! Escaleras metálicas, puertas, controles... Una vez tengo mi maleta empiezo a buscar mi siguiente vuelo. Preguntando a todo el que se me cruzaba logré encontrar al cabo de media hora dónde debía dejar mi maleta, ¡otra fila eterna!. Después de todo ese jaleo me encontré en medio del aeropuerto de Dallas sin saber qué hacer o decir. Un amable empleado me dijo que mi puerta de embarque era la 13, así que empecé a preguntar a los trabajadores dónde podía localizarla. Todo el mundo me daba indicaciones contrarias... Decidí buscarlo yo sola. Siguiendo mi letra me subí en un tren, que me llevó por el exterior del enorme edificio hasta la otra punta. Mi hora de vuelo ya se había pasado... Preocupadísima empecé a correr en busca de la puerta 13. Cuando llegué a mi puerta vi que mi número de vuelo no coincidía con el que estaba viendo y leí en el letrero que el vuelo se dirigía a Japón. ¿¿Japón?? Definitivamente este no es mi vuelo. Enseñé mi billete a las azafatas y me dijeron que mi avión salía en la puerta 35 de esa misma zona, pero que ya habían cerrado las puertas. ¿Qué iba a hacer yo sola en medio de Dallas y sin poder llamar? Sin pensarlo dos veces pregunté cómo ir y eché a correr. Fue un camino eterno que nunca olvidaré, llegué a la puerta 35 sudando un montón y con la respiración entrecortada. Una sonriente azafata me dijo: No te preocupes, te están esperando. Y tras eso subí al diminuto avión, nos dieron las indicaciones y salí con rumbo a Shreveport. Los siguientes 50 minutos no iban a ser nada comparados con las 11 horas anteriores...

viernes, 7 de agosto de 2015

El eterno día del vuelo: Parte 1

5:15. Me levanto en Dosbarrios y voy junto a mi abuela hasta Ocaña, donde mi madre nos esperaba. Tras un largo camino llegamos al aeropuerto de Madrid donde yo debía estar a las 7:45. Mi padre había venido desde el norte para despedirse de mí. Últimos momentos con mi familia. Me empiezo a dar cuenta de lo que estoy haciendo y me pongo realmente nerviosa. ¿Un año a EEUU? ¿Estoy segura de esto? Y me pongo a llorar. Y nunca lo había hecho con tanto sentimiento, tan real. Y no es porque no me lo vaya a pasar bien, que sé que si, sino porque voy a estar 10 meses sin ver a nadie que conozca, y me cuesta asimilarlo. Momento de despedirse de la familia, sinceramente ha sido lo más duro que he hecho nunca, pero tengo que ser fuerte, mi madre siempre me ha enseñado a ver el lado bueno de las cosas y a no estar triste por estar lejos de casa. Y además, por muy lejos que estemos los unos de los otros, la familia siempre permanece unida.
2 horas esperando un vuelo que venía con retraso. Tanto tiempo sola pensando no fue bueno y me entró la ansiedad. Llamé a mi madre y como siempre me tranquilizó con sus sabias palabras de madre :) Llegó la hora de subir, teléfono en modo avión y a 'disfrutar' de las 11 horitas que duraba el vuelo... (Me dan pánico los aviones, eso lo debí heredar de mi madre..). No pude leer porque no había luz, ni ver la tele porque el acento latino que tenía la versión en castellano podía conmigo, ni comer porque la comida estaba realmente horrible, ni dormirme porque simplemente no podía. Así que en resumen estuve 11 horas mirando la ruta de vuelo. El atlántico es realmente grande...
Nota: Si algo he aprendido en este vuelo, es que lo mejor que puedes hacer es ir bien acompañado. El hombre que tenía al lado era el ser más desagradable que haya tenido nunca tan cerca... ¡qué mal lo he pasado! No me lo creía cuando se sentó a mi lado en el suelo del aeropuerto y luego lo volví a ver sentado a mi lado en el avión... Desagradables coincidencias de la vida.

martes, 4 de agosto de 2015

Al día siguiente Teresa se levantó con una solicitud de amistad de Shana Houston. Ahí fue cuando nos enteramos de quien era su familia y donde iba a vivir... ¡Louisiana!
Bien, una incógnita resuelta. A investigar colegio.... Oh, Qué diferente. Hasta normas de etiqueta en el vestir, menudo lío. Y empiezan las clases el 10 de agosto, eso va a todo tren.
 Confirmado por la organización, Teresa vuela el 4 de agosto, o sea, ayer.



domingo, 2 de agosto de 2015

De
spués de la reunión en que nos explicaron durante cuatro horas todos los pormenores de su estancia en USA, y en la que coincidimos con todas las familias de la misma organización, nos quedamos un par de días en Ocaña. Aprovechamos para ir de compras, había que ir preparando el curso, aunque al no tener aún asignada familia no sabíamos ni las fechas ni el estado.
Después de la entrevista a la embajada, que no fue para tanto como Teresa pensaba, de hecho, los trabajadores eran malísimos, y compartió sensaciones con otros compañeros, nos fuimos a tomar algo por Madrid, a esperar a la reunión de por la tarde, cuatro horas en las que nos daban toda la información para que el curso escolar en el extranjero sea lo más provechoso posible.

sábado, 1 de agosto de 2015

Ya estaba todo hecho. Por nuestra parte sabíamos que teníamos la plaza, ya sólo quedaba esperar para saber el destino. Nos convocan a una reunión el 3 de julio en Madrid, aprovechando el viaje para realizar una entrevista en la embajada. Teresa se pone muy nerviosa, ¿Qué me preguntarán? ¿Tendré que hablar en inglés?